El remordimiento de no querer a mi hijo
- No manches vida

- 15 oct 2021
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 18 oct 2023
Tan solo bastó una pregunta para romper el hielo "en que le puedo ayudar? bastaron unos segundos para que la catarsis y el llanto se hicieran presentes: "Dr. soy la peor madre del mundo, no me perdono el haber odiado a mi hijx cuando estaba embarazada, no se que estaba pensando, aborrecía mi panza y lo que había dentro, no lo quería, lloraba todos los días y hasta pensé mil cosas para acabar con ese sufrimiento, ahora me mata el remordimiento"
Luego tomo unos segundos para limpiarse las lagrimas y pregunto ¿porque lo hice, porque sentí todo esto? para ella fue la síntesis de una historia de arrepentimiento y avergüenza, pero lo que no sabe, es que para mi, no era la primera vez que escuchaba esta historia.
Al cabo de algunos años me han visitado mujeres en la misma condición, algunas con gran desesperación de aceptar la vida que está en su vientre, otras en cambio, han llegado con la esperanza de encontrar una palabra que les haga consumar su arrepentimiento.
Sin mucho rodeo le arrojé "no seré yo quien te juzgue o absuelva, pero para que te perdones, debes de encontrarte culpable y para llegar a eso, debes ser objetiva y entender del porque lo hiciste, quien decidirá al final, serás tu misma"
Aquí empieza tu verdadera historia... Para dar respuesta a todo, debes conocer las fases de confrontación que influyen en el pensamiento y conducta de una mujer en el momento exacto de darse por enterada de que está embarazada.
Primera fase: Confrontación Personal
El temor es la primera emoción que surge, ya que la noticia te toma por sorpresa y te avienta a un cambio irreversible en tu vida, nadie se escapa de eso, sin embargo, la negación varía de persona a persona debido al concepto previo que se tenga del embarazo, quienes más sufren son aquellas que construyeron descripciones negativas que un día escucharon, por ejemplo: "el embarazo te arruina la vida, los hijos te truncan el futuro, tu vida va cambiar por completo, perdiste tu oportunidad para estudiar, ya no volverás a descansar ni a gozar de la vida, como puedes mantener un hijo si ni siquiera te mantienes a ti misma? como lo educarás? Seguro serás madre soltera, nunca se está preparada para ser madre... Infinitos discursos que un día escuchamos y se vuelven cuchillas en nuestra cabeza en ese determinado segundo al leer ~Positivo~
La vulnerabilidad te inunda por completo, te sientes incapaz de sobrellevar algo tan fuerte, te sientes sola e incomprendida, te culpas una y otra vez por haber sido tan torpe, tan descuidada, tan estúpida, con esto y los pensamientos anteriores das paso a la segunda fase: Confrontación Social
¿Como se lo digo al futuro papá? ¿Cómo se lo digo a mis padres? ¿Que van a pensar de mi los demás? Ese enorme temor surge al imaginar la desaprobación, el reproche y el desprecio de quien necesitas apoyo, es una agonía constante que da paso a la tercer fase: Confrontación Orgánica
Los cambios orgánicos y hormonales llegan como un torrente de emociones inesperadas, tu cuerpo cambia y tu sistema se adapta con fuerza sin pedir permiso.
¿Pero que tanto afecta? los estudios muestran que la Depresión es el trastorno más común en el embarazo identificado en todas las culturas, edades, nivel social y raza, lo cual vivirlo conlleva a desórdenes de pensamiento y malas actitudes ante los cuidados prenatales, nutrición, automedicación, consumo de drogas, pensamiento autolesivo o autoeliminatorias, adornados por un sin fin de episodios de ansiedad en las primeras etapas del embarazo, aun así apareciendo meses después del parto.
Según la American Congress of Obstetricians and Gynecologists afirma que el 23% de las mujeres experimentan síntomas, y que entre los más comunes son los sentimientos de enojo, miedo y culpa, falta de interés en el bebé, trastornos de apetito y del sueño, dificultad para concentrarse o tomar decisiones, pensamientos agresivos hacia el bebe o hacia si misma.
En fin, nos encontramos con tres fases que te golpean emocionalmente sin piedad, esperando que te adaptes sin la más previa instrucción o entrenamiento que te haga estar preparada, te fuerza a vivir un duelo de aceptación sin anestesia, en otras palabras, llevas las de perder en un juego que entras voluntariamente pero una vez dentro no puedes salir, pero espera, ¡no todo es tan malo!
Para cambiar esto necesitabas entender y crear estrategias cognitivas, tales como el comprender que un embarazo si cambia tu vida, pero lo hace presionándote a salir de zona de confort mejorando tu capacidad de pensamiento, madurez, tolerancia a la frustración, resiliencia, organización, administración, multitareas y habilidades que ni siquiera sabias que tenias, entender que tu cuerpo está perfectamente diseñado para soportar cambios estructurales y hormonales para dar vida a otro ser humano, y que en ese proceso desarrollas una vinculación simbiótica que solo las mujeres pueden experimentar, es por ello que pueden soportar altos niveles de dolor y aun así amar poderosamente, una vez aceptando tu nueva realidad se crea un vinculo tan poderoso que solo una madre puede experimentar hacia su hijx.
Ahora bien, te devuelvo la pregunta que me hiciste, ¿que posibilidad tenías de no sentir odio, cólera o desesperación contra tu hijx cuando tenias todo en tu contra? Entender que no fue tu culpa, que a cientos de mujeres alrededor del mundo pasan por lo mismo, que no estabas preparada, y déjame decirte algo... nadie lo está.
Dr. Manfred Rodríguez
Psicólogo y Psicoterapeuta
Director del Centro de Atención Psicológico Integral Recupera (CAPIRe)
Atención virtual nacional/internacional 💻
Atención presencial Costa Rica, San José y Coronado 📍
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@psicologomanfredcr





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